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El hay festival de Cartagena de Indias.

  • Foto del escritor: Luz Marina Avila Sotomontes
    Luz Marina Avila Sotomontes
  • 21 mar
  • 7 Min. de lectura

Una experiencia para repetir


El Hay Festival tiene sus raíces en la ciudad galesa de Hay-on-Way, también conocida como “la ciudad de los libros”. La primera versión data de 1988. HAY es una pequeña población de 1.900 habitantes pero que en la celebración le visitan 80.000 personas sedientas de conocimiento con el ánimo de compartir con los conferencistas. A partir de 1996, el festival se comenzó a realizar en más de 15 locaciones de los cinco continentes, (Hay-on Way) Gales, Reino Unido, Dallas, Texas Estados Unidos, Arequipa, Perú, Querétaro, Méjico, Segovia, España, Lviv, Ucrania, NBO Litfest, Kenia, y en Cartagena, Colombia, con foros en Medellín, Jericó, Ayacucho Perú y ciudad de Panamá.


No hay duda, que el evento convoca a los más importantes personajes de la élite literaria e intelectual en Cartagena, festival que he visitado desde hace una década en sus magníficos escenarios: Centro de Convenciones, Teatro Adolfo Mejía, Centro Hispano de Cultura y Claustro de Santa Clara. El escritor mejicano Carlos Fuentes jugó un papel clave en la expansión del festival a Cartagena, al sugerir que este evento fuera en el caribe y así estar más cerca de su entrañable amigo, Gabriel García Márquez; de hecho, García Márquez participo en el segundo encuentro en 2007, con la celebración de los 40 años de su novela “Cien años de soledad”.


En este año se celebraron los 20 años del festival en Cartagena de Indias Una vez más reunió las mejores mentes de todas partes del mundo, en una cita inaplazable con autores, premios Nobel, científicos, filósofos, políticos, escritores, músicos, directores de teatro y cineastas, promoviendo el dialogo, la diversidad, la pluralidad y el pensamiento crítico alrededor de los temas de actualidad y  en donde el auditorio participa activamente.


En los eventos del festival tuvo especial presencia la mujer. Año tras año se ve cada vez más su protagonismo en los distintos escenarios, fue realmente grato ver colmados los recintos de mujeres debatiendo sobre la universalidad de temas, a las panelistas de diferentes nacionalidades, haciendo presentación de sus obras literarias, de filosofía, de historia, de medio ambiente y de ciencia, al igual que sus entrevistadoras jóvenes mujeres y periodistas de primera línea.


Entre varias de ellas, resalto la presencia, la fortaleza, el alma desnuda, el grito ahogado, su soledad en el exilio, el insomnio por su madre, su mesa, su cama, su libro de poemas, lo dejó todo y con ello su memoria. Hablo de GIOCONDA BELLI, escritora de origen nicaragüense que presento su libro “Un silencio lleno de murmullos”, ganadora de varios premios internacionales por sus obras poéticas y de narrativa. La historia de una madre y una hija marcadas por el sueño revolucionario, que vivieron el auge y caída de esa quimera con el gobierno del déspota Daniel Ortega Saavedra, que se perpetua en el poder desde 2007, y desde el 2025, cogobernante con su esposa Rosario Murillo. Desde la poesía asume la trinchera de la denuncia. Esta alma libre hoy, sin más patria que la humanidad y sin banderas al ser expatriada por el régimen. Desde la estética de las letras, desde los testimonios de la barbarie, la persecución, la muerte y el exilio, alumbra la reivindicación de la Nicaragua Sandinista, hoy contrariamente Somocista y despótica.


Se destaca la presencia de CRISTINA RIVERA GARZA, autora de varias obras,  traductora y crítica literaria, quien obtuvo el premio Pulitzer 2024 por su libro “El invencible verano de Liliana”, que narra con dolor y desde sus entrañas  el feminicidio de su hermana Liliana ocurrida en 1990, a manos de su exnovio Ángel González Ramos, personaje que no fue procesado oportunamente, su causa aún no se cierra y el victimario supuestamente murió en Estados Unidos, convirtiéndose así en uno mas de los casos no resueltos por la justicia mejicana que tiene el récord de no resolver el 80% de los feminicidios. Esta novela da voces a las mujeres maltratadas, victimas de la violencia machista y patriarcal de ese país, que no es ajeno a nuestra cultura y diario vivir para muchas mujeres en Colombia. Esta epidemia no conoce antídoto ni vacunas, sólo la unidad de las voces femeninas en todas las latitudes exigiendo a los jueces el castigo de los miserables.


MARIA DUEÑAS, magnífica escritora española, estuvo en Cartagena, como lo han estado otras novelistas de sus dimensiones colosales. Doctora en Filología inglesa, tras dos décadas dedicadas a la academia, irrumpe con varias obras publicadas, “Misión olvido”, “La templanza” y “Las hijas del capitán”. En esta ocasión, participó en un conversatorio sobre su novela “Sira”. De exquisita pluma nos narró de viva voz la segunda parte de su novela “El tiempo entre costuras”. A través de SIRA, concluidas sus funciones como colaboradora de los servicios secretos británicos, espera su futuro serenamente, pero se ve nuevamente envuelta en los hechos históricos que marcaron la terminación de la segunda guerra mundial.


Viaja a Palestina, en donde es testigo de los hechos terroristas financiados por la Agencia Judía, que precedieron la culminación del colonialismo ingles en ese país, la lucha de los árabes por conservar su territorio y finalmente la llegada de 100.000 hebreos a esas tierras. Luego, su vida en Londres, capital del imperio británico, cuyos habitantes luchan por la supervivencia. La vida en Madrid, y de toda una España empobrecida, bajo el mando autoritario del generalísimo Francisco Franco y el opulento recibimiento que ese gobierno hace a Eva Perón. La vida en la ciudad de Tánger, donde los europeos más ricos decidieron establecerse después de la guerra.


Sobresalió la presencia de la reconocida y magnifica escritora, historiadora y maestra universal DIANA URIBE. Una vez más, llenando auditorios. En su relato particular, propio, sin artilugios o adjetivos rebuscados de manera directa  presentó su obra “Mujeres a través de la historia”, un compendio sobre el papel relevante de la mujer en la historia, con la colaboración de   Alejandra Espinosa Uribe y María Emilia Gouffray que  nos llevan por diferentes continentes y épocas de la vida de mujeres, de diosas a brujas, de insignificantes a relevantes, de intrascendentes a  sobresalientes, y en sus propias palabras: “En este libro vamos a realizar un recorrido a través de las culturas, los continentes, las religiones y las épocas para descubrir historias de mujeres, y de como lo femenino y masculino se han expresado a lo largo de los acontecimientos recientes de la humanidad “. Tema que estará en consideración en esta columna, en un capítulo más adelante. Lectura recomendada.


Conmovedora la historia de dolor de PIEDAD BONET quien desde sus heridas que no cicatrizan, (tampoco hay fórmulas para que ello suceda), ante un auditorio con los rostros tensos conteniendo el llanto, nos permitió entrar en su corazón de madre y los latidos hechos letra, y de ellas sus poemas, y desde allí, descubrir los insondables misterios de la vida y entender que la literatura es paliativa, es resurrección, es vida que permite sanar.  Y así se permite contar la historia de uno mismo partiendo de las vivencias personales para reflexionar sobre los factores que definen nuestra cotidianidad. Habló con sensibilidad y lucidez de aquello que determina la experiencia de las mujeres, de la educación, del matrimonio y de la maternidad. Un compendio de sus dos libros, “Lo que no tiene nombre” y “La mujer incierta”. Gano el Premio Reina Sofia de poesía Iberoamericana en su Edición 33.


Y finalmente, entre otros muchos escritores, me refiero a la periodista de guerra TXELL FEIXAS TORRAS, con residencia en Beirut. Basta decir que es reportera desde las trincheras, contando las calamidades de la miseria humana y desde allí ver la frágil mariposa con sus alas quebradas y ahumadas por la pólvora. Sí lo he dicho y ustedes lo han entendido, una mujer en el frente de la guerra o del genocidio viendo el cielo de Beirut y sus mezquitas incendiadas, sus comercios y alimentos destruidos y desde allí ,su voz da testimonios de verdades que en occidente resultan escandalosas y hasta inverosímiles.


La periodista de guerra logra condensar en una pequeña obra las experiencias vividas de 13 mujeres protagonistas de su historia, a quienes no queda menos de calificar de valientes al afrontar con valor sus pequeñas grandes historias. La autora relata en primera persona las situaciones de mujeres como Yadiija de Afganistán que, estando pronta a dar a luz, le pide a la doctora que le atiende que se esmere si es niño, incluso que elija la vida del bebe sobre la suya, pero si es niña que la deseche pues este género no tiene valor en la sociedad. A través de Melissa, residente en Beirut que lucha por que se apruebe el aborto, el manejo ilegal de este para las sirias que han llegado al Líbano después de 10 años de guerra y caen en manos de redes de explotación sexual.


Contra las violaciones, las marchas en Beirut de niñas con vestido blanco de novias, obligadas a casarse con sus victimarios casi siempre mayores, la lucha de la organización ABBAD, impulsora de “performance” “Fatma”, para suprimir el matrimonio como forma de perdonar el delito, según la legislación penal del Líbano.


La denuncia por el tratamiento de los hijos del estado islámico, de mujeres que fueron secuestradas, esclavizadas y que un día pudieron huir, pero al volver a los campos de refugio, las reciben a ellas pero no a sus hijos, concebidos durante su secuestro. Así como la vida de mujeres occidentales combatientes contra el estado islámico. Y en fin, toda clase de violaciones a los derechos humanos de mujeres explotadas como trabajadoras domésticas, provenientes de otros países bajo la ley de la kafala, que es el sistema que hay detrás de este drama.


Y no quedó de lado la situación de las mujeres en Gaza, de antes de la guerra, que luchaban en todos los términos con el estado patriarcal donde vivía, recibiendo el mínimo de educación. Las casan muy jóvenes y se ven abocadas a ser madres de familia y como única opción cuidar de los hijos. Por supuesto, ninguna profesión  pueden desempeñar, con contadas excepciones. Es el caso de Majd al Masharawi, que a sus veinte cinco años es ingeniera educada en occidente; de los múltiples atropellos de que son víctimas los niños Gaza, por parte del ejercito de  Israel, a quienes se les dispara desde el muro que los separa, practica constante del ejército de ocupación y que ha creado lo que han llamado los psiquiatras “el síndrome de Gaza”.


No es ajeno a occidente los bocetos de la dibujante de guerra, Diala, niña valiente Siria que mediante los grafitis hizo oposición al régimen autoritario y anticipo la caída del gobierno de Bashart- al- Saad en hechos que culminaron el 8 de diciembre de 2024, por el grupo de oposición sirio conocido como “Sala de operaciones del sur” en coordinación con el “Comando de operaciones militares” y que forzaron la salida del dictador sirio.


Abogada. Ex-Asesora de la Contraloria de Bogotá. Ex-Personera Delegada  ante las entidades descentralizadas de Bogotá. Ex-Procuradora Judicial ante el Tribunal Superior. Artista plástica.

1件のコメント


Evandro Bandeira Lecey
hace 2 días

Estimada Dra. Luz Marina,

Agradezco mucho la lectura que pude hacer hoy, con este hermoso texto.


Un tema que a muchos no les gusta discutir y leer, pero es la realidad.


Como dije, el feminicidio es algo global que debemos combatir y muchas veces ocurre en las clases altas de la sociedad.


Nuestros valiosos periodistas de guerra, que hacen todo lo posible para brindarnos información.


Los refugiados, como se ha dicho, a menudo son esclavizados, sea cual sea el trabajo, debemos estar siempre conscientes de ello.


Muchas gracias.

Evandro Lecey

Brasil

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